El profesor como parte del entorno de aprendizaje social.
El
profesor también forma parte del entorno de aprendizaje social. Los
conceptos de educación y de los individuos del profesor influyen en su
visión de los alumnos y en las expectativas puestas en las actividades
de los mismos. Aquellos profesores caracterizados por su carácter
tecnocrático, tanto en lo referente a los objetivos como al
comportamiento, consideran el conocimiento como un ejercicio que pone de
relieve la transferencia y el control del conocimiento. El entorno de
aprendizaje está enfocado hacia la figura del profesor y la utilización
de los datos resulta prácticamente incuestionable.
Aquellos
profesores que se inclinan hacia el humanismo, el cognitivismo o el
constructivismo suelen tener un concepto amplio y dinámico del
conocimiento. El uso de los datos resulta crítico, activo y amplio. El
aprendizaje es un proceso y, en él, el profesor es el instructor del
aprendizaje, no el controlador. El aprendizaje se produce en un entorno
de aprendizaje interactivo, que hace que los alumnos se activen.
(Patrikainen y Myller 2002, 197).
El
papel del profesor en un entorno de aprendizaje social es crear una
conexión emocional positiva. Por conexión emocional entendemos un
espacio en el que los miembros de un grupo tienen contactos
satisfactorios unos con otros. Los requisitos fundamentales para crear
una conexión emocional son la presencia y la concentración, la
seguridad, el sentimiento de aceptación, la empatía hacia el tema
tratado, la confianza y la sensación de ser comprendido. Repo y Nuutinen
2003, 28-29). El profesor se encuentra en una posición de excepción
para crear una conexión emocional en un entorno de aprendizaje e
influenciar este aspecto. El hecho de conseguir una conexión emocional
como parte del entorno de aprendizaje social influye también a la hora
de conseguir un estado lo más activo posible y provoca el aumento de la
motivación del alumno. La motivación se puede interpretar como resultado
del aprendizaje, en lugar de como requisito fundamental.
Ya
sea consciente o inconscientemente, el profesor siempre elige un papel
que desempeñar para con los alumnos. El papel del profesor viene
determinado por las expectativas de los demás, como, por ejemplo, por la
normativa del grado educativo en cuestión y por las exigencias de las
instituciones educativas o del director. Su papel está asimismo
influenciado por las propias expectativas del profesor y por su idea de
qué tipo de profesor desea ser. En una situación de aprendizaje, el
enfoque del profesor se refleja en los papeles adoptados por los
alumnos. El papel de madre autoritaria y estricta hará surgir la bondad o
el miedo en los alumnos y pondrá de manifiesto el carácter agresivo de
algunos de ellos. Si el profesor se presenta como un igual para los
alumnos, éstos responderán con respeto y cooperación.
El
papel del profesor en un entorno de aprendizaje social adquiere un
especial protagonismo cuando se trata de enfrentarse a un grupo nuevo.
Cuando el grupo no se conoce, se espera que el profesor adquiera un
papel determinante y controle la situación al entrar el grupo en
contacto por primera vez. Del mismo modo, cuando un profesor entra en
contacto con un grupo por primera vez, es esencial que se preocupe
especialmente por crear una relación positiva y abierta de interacción
con el grupo. De este modo, tanto el profesor como los alumnos
considerarán la situación como segura e interactiva.
Es
posible que el profesor prepare el contenido del tema que debe enseñar
con bastante antelación, pero la información sobre la situación es un
conocimiento que no se puede utilizar hasta que tiene lugar la situación
de aprendizaje real. Es importante prestar atención a la situación con
los cinco sentidos y practicar para conseguir que sus propias acciones
gocen de un carácter relajado y flexible. El lenguaje corporal del
profesor transmite a los alumnos mensajes que hablan de su autenticidad o
de sus pretensiones. Asimismo, debe prestar atención a su propio
discurso. Una comunicación clara resulta convincente. Si tiene dudas
sobre alguna cosa, dígalo directamente en lugar de trasmitir mensajes
dudosos o confusos. Un discurso abierto junto con la interacción hacen
posible que exista un diálogo productivo. Cuando un profesor consigue
que se produzca el diálogo, consigue crear un proceso de aprendizaje en
el cual todos los pensamientos forman parte de un material común que se
puede desarrollar y a partir del cual todo el mundo, incluido el
profesor, puede aprender (Repo y Nuutinen 2003, 30-32). El diálogo
constituye la mejor forma de ejemplificación. Un buen diálogo es el que
combina la teoría con experiencias prácticas, y emotivas y nuevas ideas.
A
la hora de planificar la educación, el profesor debe pararse a pensar
en métodos alternativos de ejemplificación. Los distintos métodos de
ejemplificación tienen efectos diferentes en función del grupo y de la
situación que rodea al mismo. La flexibilidad y el hecho de poder
aprovecharse de la situación resultan de vital importancia. En el
proceso de aprendizaje, en ocasiones puede resultar más útil centrar la
atención en aumentar el grado de seguridad y tolerancia de la
interacción dentro del grupo, en lugar de ceñirse a los contenidos
previstos para cada lección.
El siguiente documento muestra de mejor manera la Interacción Educativa:
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