Aunque la familia se considera el principal agente socializador de los hijos, el centro educativo desempeña un papel muy importante, ya que éstos pasan entre 6 y 9 horas escolarizados de lunes a viernes, y eso, sin contar las actividades extraescolares.





A lo largo de la historia la relación entre familia y escuela ha ido cambiando. Así, se ha pasado de las primeras escuelas, en las que el maestro mantenía una estrecha relación con la comunidad, a la situación actual en la que existe una gran distancia que separa a padres de docentes, principalmente porque la escuela se ha centrado hasta hace bien poco más en la transmisión de conocimientos que en estimular el desarrollo del alumnado.

Beneficios de la colaboración entre familia y escuela

Para que padres y educadores puedan contribuir al desarrollo del niño como persona y como alumno es necesario que exista una comunicación bidireccional entre ambos.
Así, no es suficiente que los educadores se esfuercen en transmitir a los padres de sus alumnos información sobre los contenidos o metodología que emplean, así como aquello que pueden hacer en casa para apoyar el trabajo realizado en el aula, algo, que no sucede en muchos casos, sino que los padres también tienen mucho que decir.
La familia debería informar al docente acerca de las actividades cotidianas que desempeña el niño, sus gustos y necesidades personales con el objetivo de que el maestro adapte en la medida de lo posible su enseñanza a esta información aportada, analice la relación del niño con sus compañeros o comprenda mejor las dificultades manifestadas por el alumno en una situación determinada.

Momentos importantes en los que hay que estrechar la comunicación entre familia y escuela

La comunicación entre familia y escuela debe ser continua y periódica. Sin embargo, existen momentos específicos en la vida de los alumnos en los que esta colaboración debe ser más frecuente, en ocasiones diaria. Según los expertos, padres y docentes deberán estrechar la comunicación en los siguientes momentos:
- el inicio de la escolarización;
- el cambio de primaria a secundaria;
- situaciones de crisis personales como adolescencia, conflictos en la relaciones con los demás, preocupaciones puntuales del hijo, etc.

Formas en las que los padres pueden participar en la educación de sus hijos
Además de las reuniones establecidas por el centro o esos cinco minutos de reunión en la puerta del centro en el que se recoge al hijo, los padres pueden participar en la vida escolar de muchas formas. A continuación se presentan algunas de ellas:
- formar parte en los órganos de gestión escolar, como los Consejos Escolares;
- acudir a actividades formativas, como las que desarrollan muchas AMPAS (Asociaciones de padres y madres) para conocer cómo favorecer el desarrollo de los hijos;
- participar en las actividades escolares y extraescolares;
- acudir a los encuentros con el profesorado y alumnos como convivencias, fiestas, etc.
Según las investigaciones, aquellos padres que muestran un mayor nivel de participación en la escuela tienen hijos con un mejor desarrollo cognitivo y un rendimiento escolar más alto, manifiestan menos problemas de conducta y dedican más tiempo a las tareas escolares. Además, los mismos maestros tienden a implicarse en mayor medida con aquellas familias en las que los padres participan más en la vida escolar.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.